Ex umbra in Solem

Distant Memories

"Distant Memories": Lee Muslin


La señora Benita -hija, nieta, bisnieta y tataranieta de santeras y santera, a su vez- dormita a la sombra, tras la rústica barra del bar que las tejedoras administran en las piscinas de la Huerta Blanquiador. De vez en cuando entreabre los ojos y los fija en algún bañista que se sirve alguna bebida o un helado de la cámara frigorífica; quizás para comprobar que el cliente hace uso del taco de papel que hay en la barra, donde la clientela anota su nombre y el producto que ha cogido del bar.

La señora Benita viste de negro de otoño a primavera y de alivio en verano. El alivio de la señora Benita consiste en alternar dos hábitos de calle, uno en morado y otro en gris, de diseño propio, que le cose su amiga Carmencita, una modista de las de toda la vida que, pese al diminutivo del nombre, supera con creces los setenta años.

Entre los veraneantes de la urbanización, la señora Benita tiene fama de ida, con sus trajes monjiles, sus escapularios y, sobre todo, el dije de plata de forma ovalada que reposa sobre su pecho, en el que, afirma, guarda “una uñeta del Niño Jesús”.

Para quienes viven en el Barrio durante todo el año, en cambio, las peculiaridades de la señora Benita no levantan ningún comentario. “¿Loca…? ¿Benita…?”, se extrañan cuando alguna persona ajena a los aconteceres locales hace alguna consideración sobre los modos y maneras de la santera. Porque para quienes son hijas e hijos del Barrio la señora Benita es, sobre todo, Benita, la de Casa Colasa, donde está el Mueso.


La historia -o la leyenda- del Mueso no tiene fecha precisa. Sucedió, según cuentan, cuando en el pueblo de Nocito se tenía por costumbre sacar el cuerpo incorrupto de San Úrbez para bañarlo en la balsa como rogativa contra la sequía. Ocurrió que, en uno de aquellos baños rituales, el pastor de Casa Colasa, que había acudido por su devoción al santo, se inclinó sobre los restos de San Úrbez y le dio un mueso (=en aragonés, mordisco) en una rodilla, llevándose un pedacito de la misma sin que ninguno de los presentes se percatara. De regreso al Barrio, cuando comunicó al amo de Casa Colasa lo que había hecho, éste le ordenó que reculara a Nocito y dejara el Mueso donde reposaba el santo. Cuando el pastor quiso salir de la casa para cumplir el mandado, el Mueso saltó de su mano al suelo. Y así sucedió cada vez que hizo ademán de marcharse. El dueño de Casa Colasa, al observar el prodigio, comprendió que el Mueso había elegido su ubicación y mandó construir una arqueta tallada en boj, con remaches de plata, para contener el resto orgánico. La arqueta fue colocada en un hueco hecho ex profeso en una alcoba -A Saleta O Mueso, se la llamaba- donde se alojó también al pastor, que vivió con la familia hasta su muerte.
Durante muchos años, A Saleta O Mueso fue lugar de culto para quienes deseaban obtener buenas cosechas o terminar con las enfermedades que diezmaban el ganado. Y cuentan que el Mueso ejerció su benefactora influencia hasta que, en los primeros meses de la Guerra Civil, el cuerpo de San Úrbez fue quemado. A partir de entonces, aseguran, el Mueso no sólo dejó de tener propiedades milagreras sino que trocó el color anaranjado brillante que había sido su seña de identidad por otro grisáceo y apagado.

Opiniones » Tú opinas...

gravatar.comComentario de: celebrador

Justo ayer me encontré por puritita casualidad en el Paseo de la Independencia a una antigua conocida por nombre... Benita

Una persona peculiar en donde las haya, aun en otro contexto, me ha recordado el texto completo incluida la leyenda de Nocito. Por cierto, en otros ligares cuando sacaban al santo de rogativa y no llovía luego... lo tiraban al agua por no "hacer su trabajo"

Fecha: 09/07/2008 18:00.


gravatar.comComentario de: Una mirada...

Curiosa la relación de los parroquianos y parroquianas con sus divinidades de andar por casa... Y curioso cómo la Iglesia Católica ha adaptado ritos precristianos a su conveniencia.

Un saludo.

Fecha: 10/07/2008 14:44.


Comentario de: Trini

Me encantas estas leyendas que nos narras. En verdad que disfruto con ellas.
Todos conocemos a alguna"Benita" a la que vemos como persona "normal" los del pueblo y como "rara" los de fuera. Estas son ventajas de vivir en pueblo:)

Un abrazo

Fecha: 11/07/2008 12:54.


gravatar.comComentario de: Una mirada...

…quizás, Trini, porque cuando a las personas -incluidas las “Benitas”- se las conoce en todas sus facetas, las peculiaridades no son sino una parte más de su manera de ser.
Otro abrazo.

Fecha: 11/07/2008 13:58.


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