A merced del tiempo

"La moza del perol": Ricardo Compairé
La señorita Valvanera, la antigua maestra, lleva desde junio de mil novecientos setenta y dos manteniendo y ornamentando el nicho donde reposa Marisefa, la niña merchera que pereció ahogada en los Sifones. La veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio -que nunca coincidió con Marisefa porque sus respectivas familias acampaban en la explanada del barranco en diferentes épocas del año- mandó sustituir, hace apenas unos meses, la lápida, algo deteriorada y anodina, por otra de mármol blanco ligeramente moteado y con un sorprendente trabajo en relieve donde se observa una paloma posada sobre una rueda de carro -símbolo de los nómadas-.
La familia de Marisefa se dedicaba, amén de a la venta ambulante, a un oficio de los ahora llamados perdidos: el vareo de la lana de los colchones al objeto de hacerlos más mullidos. Para ello, se golpeaba rítmicamente la lana depositada en el suelo con unas varas largas y convenientemente delgadas hasta obtener un buen volumen que se extendía sobre la tela rectangular que servía de base para, a continuación, colocar sobre la lana otro rectángulo de tela que se cosía a la base con fuertes puntadas por los laterales, mientras por la parte central se introducían, a través de unos agujeros hechos ex profeso, unas cuerdas trenzadas o lisas firmemente anudadas que atravesaban el colchón de parte a parte y mantenían la lana prieta e inmóvil en su interior.
Los padres de Marisefa abandonaron el Barrio tres días después del entierro de la chiquilla. Nunca regresaron. Durante unos años intercambiaron comunicaciones epistolares con la señorita Valvanera que, poco a poco, fueron espaciándose hasta interrumpirse. Pero ella, la vieja maestra, no ha perdido la esperanza del reencuentro y todas las semanas deposita flores frescas en la pequeña repisa del nicho de mármol blanco.
Tema: En las pupilas.
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Comentario de: almena
Marisefa se sentirá cálidamente recordada y querida.
Yo "me quito el sombrero" ante la señorita Valvanera.
Y a tí te envío un beso
Fecha: 08/06/2006 23:22.
Comentario de: Nipona
y las sensaciones y recuerdos que ella me trae de mi infancia.
Y es que los únicos momentos felices que tuve cuando era pequeña los tengo asociados a Galicia, tierra maravillosa de gente excepcional, en la que pasábamos todo el verano, recorriendo gran parte de su geografía.
Esa sensación también está perdida, aunque el oficio sea más o menos vigente.
Muuuuuu
Fecha: 09/06/2006 10:36.
Comentario de: froymario
Fecha: 09/06/2006 14:53.
Comentario de: Una mirada...
Otro beso para ti, Almena.
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La niñez es una experiencia fascinante, Nipona, que, como muy bien haces notar, está unida a esos pequeños detalles imperecederos en la memoria.
Saludos cordiales ( y un sonoro maullido).
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Me guusta eso de "un tiempo tranquilo", Froymario, y valoro mucho que, pese a algunas palabras más o menos incomprensibles, sigas llenando este espacio con tu presencia.
Saludos cordiales.
Fecha: 09/06/2006 17:27.
Comentario de: Trini
Un abrazo y gracias por tus palabras que, siempre espero y que, aprecio en lo que valen.
Fecha: 09/06/2006 21:40.
Comentario de: Sigiloso
Fecha: 10/06/2006 11:41.
Comentario de: monocamy
Como siempre, un precioso relato o recuerdo. :)
Fecha: 12/06/2006 01:55.
Comentario de: Raddle
Fecha: 14/06/2006 16:47.
Comentario de: Sands
Salu2.
Fecha: 15/06/2006 21:12.







