Preludio de la Primavera

"Almelo1": Gerhard Katterbauer
Desde el tozal abierto a la laja donde se deposita la comida para los quebrantahuesos, se divisa la extensión rupícola de la Bal d’Onsera, con sus agrupaciones de pinos silvestres, sabinas, nogales y buxos, en caprichosa distribución, y el cauce de los barrancos que serpentean, se unen y se bifurcan, en mágico congosto, entre matorrales que parecen lanzar sus ramas de una pared rocosa a otra para resguardar el suelo pedregoso de los rayos solares.
Antaño, la bal fue territorio de osos, que encontraban en sus vericuetos idílicos covachos y abrigos para la hibernación. Los sueños úrsidos en la bal eran preludio de nieve y heladas en la Sierra de Guara, que únicamente se atemperaban cuando l’Onso -el macho más fuerte- despertaba y reanudaba su actividad. El rito de los habitantes de la Sierra para hacer que el invierno finalizara consistía, pues, en incitar a l’Onso -mediante gritos, cánticos y repiques de esquillas- a salir de su madriguera para adelantar la llegada del tiempo benigno y calmar, así, la brutalidad de la Naturaleza.
Extinguiéronse los osos de la Bal d’Onsera y la pueril argucia de los montañeses para combatir a las fuerzas de la Naturaleza trocose en lúdicas Carnestolendas que todavía conservan dos elementos del antiguo ritual: El incesante ruido de las esquillas y la degustación colectiva de los crespillos, deliciosos postres hechos con hojas tiernas de borraja bañadas en leche y huevo batido y rebozadas con harina, que se fríen en aceite de oliva y se sirven ligeramente espolvoreadas con azúcar.
Tema: El gato en la atalaya.
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Comentario de: Nicolás
Fecha: 21/02/2006 08:24.
Comentario de: Trini
Una preciosa leyenda como todas las que aquí nos presentas.
Besos mil
Fecha: 21/02/2006 18:13.
Comentario de: Panurgo
Fecha: 22/02/2006 00:59.
Comentario de: monocamy
Cuando el monte que rodeaba la aldea era la selva a la que enfrentarse a diario.
Cuántas se habrán forjado a raíz de la presencia de un simple ejemplar de oso, (con la coartada supersticiosa del labrego).
Fecha: 22/02/2006 13:49.
Comentario de: froymario
Fecha: 22/02/2006 22:25.
Comentario de: Una mirada...
Saludos.
Fecha: 22/02/2006 23:41.
Comentario de: almena
un beso
Fecha: 23/02/2006 11:35.
Comentario de: Nicolás
que-lo-se-pas.
:-))))
Fecha: 23/02/2006 13:02.
Comentario de: Raddle
En cuanto a tu pregunta, no sabría decirte con seguridad el nombre popular de dichas florecillas. Yo las conozco por "flores de San José" o "sanjoselores" en su equivalente en euskera. Posiblemente en otras zonas vascas las llamen de otro modo. En castellano creo que las llaman "primaveras" o prímulas". Y muchas gracias por tus visitas.
Fecha: 23/02/2006 16:23.
Comentario de: Una mirada...
Saludos.
Fecha: 23/02/2006 21:13.
Comentario de: Nicolás
Fecha: 24/02/2006 09:28.
Comentario de: Con Sal en los Labios
Sobre el rito para hacer que el invierno se acabe, deberíamos tener -en mi país-algo similar, porque desde hace como un año y medio no se ha ido el invierno... ;-(
Un abrazo,
Fecha: 24/02/2006 15:27.
Comentario de: Averia
Fecha: 24/02/2006 20:23.
Comentario de: Una mirada...
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Nicolás: No tengo ningún inconveniente en recibir la documentación a la que aludes (gratal_guara@yahoo.es), aun cuando considero que no hay ninguna contradicción entre los elementos tradicionales objeto del post y los acontecimientos históricos en torno al antiguo monasterio de San Martín y la penetración de las advocaciones hacia este santo en la península.
Saludos.
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Algunas de las palabras utilizadas -en cursiva- están en lengua aragonesa, Con Sal en los Labios, para mantener el hilo original del relato.
Un saludo.
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En Internet, Avería, hay descritas algunas rutas para llegar hasta al monasterio. Si te animas, ya me contarás…
Saludos.
Fecha: 25/02/2006 12:46.
Comentario de: felipe
Fecha: 05/03/2006 23:13.
Comentario de: victor
Fecha: 07/05/2008 17:31.







