28/08/2005
El bosque animado

"The Forest": Kevin Arnold
Las cenizas del señor Anselmo, el último maquis del Barrio, forman ya parte del bosque donde se mimetizaron sus sueños en el primer lustro que siguió al final de la Guerra (In)civil y donde, unas semanas antes de su muerte, todavía podía encontrársele dando cortos paseos, ayudado por un bastón de madera de boj que él mismo había tallado.
El señor Anselmo, que jamás poseyó más armas que una navaja de pico ganchudo y una tozudez indómita que lo hizo inmune a cuantas reconvenciones y apercibimientos recibió de las autoridades, nunca fue perseguido ni detenido, pese a que en los años que pasó en aquel bosque, la bandera rojinegra ondeó de un árbol o de otro, haciendo que el jefe del puesto de la Guardia Civil comentara: “Vamos a acabar todos picando piedra”, lo que no le impedía colaborar en la manutención de aquel singular prófugo con pequeñas redomas de caldo del Somontano que le enviaba su suegro, un viticultor que, además, era el Jefe Comarcal de la Falange.
Cuando el señor Anselmo dio por terminada su aventura entre los árboles, regresó al Barrio, reparó la techumbre de la casa familiar, colocó la descolorida bandera rojinegra en la ventana del primer piso y se dedicó al tallado artístico de objetos de madera y a escribir cartas -jamás publicadas- al periódico de la capital, criticando el régimen de Franco y abogando por una República Federal basada en el comunismo libertario. Los sucesivos jefes de puesto de la Guardia Civil heredaron aquella situación -la Situación, la llamaban-, pero nadie se atrevió a tomar medidas contra aquel anarquista que, mientras el vecindario asistía a la misa de once de los domingos, se apostaba junto a la puerta de la Iglesia y entonaba “A las barricadas” con una excelente voz de barítono.
Cuando se desintegró la dictadura y se legalizaron las centrales sindicales, el señor Anselmo cedió la planta baja de su casa como sede de la CNT donde, ocupando una de las paredes, se colocó -entre dos bloques de metacrilato- su vieja bandera rojinegra.
(En una cinta de casete grabada hará unos diez años, todavía se puede escuchar la poderosa voz del señor Anselmo cantando “A las Barricadas”, voz que volvió a sonar en el bosque mientras las cenizas del viejo anarquista se unían con la tierra.)
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Comentario de: monocamy
Supongo que la superstición todavía nos motiva, de algún modo. :D
¿no?
Fecha: 28/08/2005 21:16.
Comentario de: almena
Un recuerdo tierno para el Sr. Anselmo.
Fecha: 28/08/2005 23:56.
Comentario de: Una mirada...
La ternura del señor Anselmo, Almena, ha sido el impulso de muchas conciencias. Y él murió sabiendo que sus convicciones no serían convertidas en cenizas.
Gracias a ambos.
Saludos.
Fecha: 29/08/2005 10:55.
Comentario de: felipe
Fecha: 29/08/2005 21:26.



