20/08/2005
El corazón tiene razones que la Razón desconoce

"Innere Selbsterforschung": Teddynash
Pronto hará veinte años que Mamadou se instaló en el Barrio. Apareció un día en el único bar de los alrededores con una caja metálica y una alfombra en equilibrio sobre el hombro derecho. Mi amiga, la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio, le compró la alfombra, varias pulseras de fantasía, un colgante de alpaca y un par de cajas de preservativos; le invitó a un café y conversaron en la lengua universal de los signos. Y Mamadou se quedó en el viejo cuarto de calderas que hay en el entresuelo de la atalaya. Fue esquilador, pastor, bombero ocasional, peón caminero y hortelano y, una vez reglados sus papeles, se hizo tractorista -profesión que ahora tiene- y se acomodó en un antiguo establo que él transformó en vivienda de una planta con cocina-comedor, dormitorio y aseo. Pero Mamadou, convertido ya en habitante de este diminuto boceto de paraíso, nunca ha dejado que su vieja caja metálica se oxidara y, de vez en cuando, entra en el bar donde mi amiga la veterinaria toma el café del mediodía, abre su caja de los tesoros y saca de ella un regalo. Es su manera de dar las gracias.
Tras Mamadou llegaron Sabine, Loufti, Rabiaa, Bogdan... y el Barrio se llenó de lenguajes y colores, armoniosos contrastes que, tan a menudo, se ensombrecen por las noticias que también zarandean el corazón de quienes, por encima de otras consideraciones, anteponen a los seres humanos:
"Sigo leyendo las noticias de las pateras que llegan a nuestro país con el mismo asombro con que leí sobre la primera, hace ya no sé cuánto tiempo. Y observo que el drama sigue, cada vez más intenso. Con barcos negreros atiborrados de subsaharianos que se dirigen a Canarias o a la península. ¿He dicho barcos? Las mafias que trafican con los inmigrantes usan desechos de las flotas rusa, china o coreana abandonados en países africanos. Los reconvierten apenas para el transporte humano ¡y a la mar!, que es muchas veces a la muerte. Cuando los rescatan y traen a puerto, veo sus imágenes en televisión. En sus rostros de ébano percibo expresiones confiadas, y en su mirada abstraída apenas acierto a ver la huella de su tremendo sufrimiento para llegar al punto de retorno. Y entonces, pedantemente, pienso en los tormentos de Prometeo, Tántalo o Ixión. Ellos no los conocen, pero encarnan sus mitos, sufren la crueldad que ellos sufrieron, condenados a ir sin llegar, a repetir la misma travesía de dolor. Inexplicablemente, sin rendirse jamás. Para sorpresa de los propios dioses. Y para pasmo y tristeza de los humanos como yo, que no creemos que esto pueda estar sucediendo en el siglo XXI."- Carlos G. Reigosa
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Comentario de: Averia
Fecha: 20/08/2005 23:27.
Comentario de: Trini
La historia se repite, se repite, se repite...
Un abrazo
Fecha: 21/08/2005 11:45.
Comentario de: felipe
Fecha: 22/08/2005 18:19.
Comentario de: Raddle
Fecha: 22/08/2005 23:46.
Comentario de: Una mirada...
Gracias a todos y todas por las aportaciones.
Fecha: 24/08/2005 18:30.



