Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.

Resumen

Poupchen

Only Dreaming Vacation

"Only dreaming vacation": D. Wearhersby


Durante muchos años, la abuela Nené sólo supo que el hombre que la transportó en brazos desde el Puerto Viejo hasta la frontera francesa se llamaba Victorián, había nacido en Graus y pertenecía a la División 43ª del Ejército Republicano. Corría el año de 1938 y la abuela Nené, el abuelo Lájos y el hijo de ambos, el tío Barsaly, un bebé de pocos meses, acababan de llegar a Bielsa, el último reducto del Ejército Republicano en Aragón, aunque no huían de la guerra sino de la familia de ella, a la que llevaban dos años burlando y cuyas maldiciones y amenazas les producían tanto temor como los terribles bombardeos que terminarían destruyendo el postrer refugio español a donde les había llevado su imparable huída.

La abuela Nené y el abuelo Lájos se conocieron en la primavera de 1936, cuando ella apenas había cumplido trece años y él, integrante de un circo ambulante, confesaba diecisiete, aunque ni la una ni el otro poseían documentación que acreditara sus lugares y fechas de nacimiento. La familia de la abuela Nené procedía del sur de Portugal; el abuelo Lájos afirmaba haber nacido en Italia, de familia de romaníes austro-húngaros.

A la familia de la abuela Nené -tratantes de ganado-, la irrupción de aquel jovenzuelo de agradable sonrisa y lenguaje incomprensible, dejó de parecerles oportuna cuando descubrieron que no eran las caballerías sino Nené, la joya de la familia, la razón principal del abandono del circo, así que, tras apalearle a modo de advertencia, desmontaron el campamento permanente en las proximidades de la legendaria Sierra de Sevil y decidieron emprender el regreso a Portugal, abandonando en la sierra prepirenáica al muchacho, sin más pertenencias que la ropa que llevaba puesta. Aquella misma noche, Nené, ayudada por su hermana Mageni, huyó de la familia y marchó a reunirse con el abuelo Lájos, con el que terminó instalándose en Francia tras dos años de penurias y huída por la provincia de Huesca de las que el único recuerdo grato, amén del amor que se profesaban, fue el nacimiento de su primer hijo, el tío Barsaly, bajo un antiguo puente, hoy desaparecido, sobre el río Alcanadre, al que la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio -nieta de la abuela Nené y del abuelo Lájos, conocidos familiarmente como Poupchen y Zouni-, llama Río de Barsaly.


Victorián Lanau Lascorz, el grausino que ayudó a la abuela Nené y al abuelo Lájos a cruzar la frontera, regresó a España a principios de la década de los cincuenta, instalándose en Pamplona, ciudad en la que falleció el 19 de agosto de 1972.
Pero, niña, ¿cómo vas a ser tú gitana con ese pelo rubio y esos ojos azules de valquiria?”, cuentan que le decía, bromeando, a la abuela Nené.


Una mirada de: Gratal. Gatera permanente.. Tema: Varekai Hay 4 comentarios.

De la ética putrescible

selfdoubt

"Self-Doubt": Cindy McDaniel


"La derecha tiene las escrituras de propiedad de España, un derecho histórico suyo, y hasta prehistórico. La izquierda ha sido, en cortos períodos, una especie de arrendataria, que está en el poder a cambio de un canon, generalmente bajo forma de paz social. Como arrendataria que es, la izquierda tiene que conservar las cosas, sin cambiarlas, para devolverlas a su legítima dueña tal cual eran, cuando el arriendo acabe. Siendo ésta la situación, es lógica la irritación de la derecha cuando la izquierda intenta introducir reformas de calado, que cambien sensiblemente la finca, aunque sea para mejorarla. «Usted destripe los terrones, abra surcos y siembre, pero no toque los linderos, ni meta jornaleros sin permiso ni subarrendatarios», advierte a la arrendataria. En cuanto ésta se desmanda un poco, va a dar aviso al cuartelillo, donde siempre saben lo que hacer."
Pedro de Silva: "Las reglas del juego"


“[…] No hay noticias de que les haya tocado el gordo a los concienciados y honestos dirigentes del PP. Sin embargo, todo en su radiante careto y en su feliz expresión delata que la anhelada suerte ha decidido bendecidles. No con unos vulgares millones de euros sino con la maravillosa noticia de que los chacales han engañado al irresponsable negociador y lerdo optimista Zapatero desparramando los cerebros de un par de ecuatorianos y volviendo a acojonar al personal.
Cree esta gente de orden que tienen a huevo arrasar en las elecciones, que van a recobrar la añorada tarta. Dan grima. Y el grisáceo recadero de la mafia, un tal Otegi, se solidariza cínicamente con el dolor y el desasosiego de las víctimas. En su nombre y en el de todos esos bárbaros que no disparan ni colocan bombas, que se limitan a comprender y amar las motivaciones patrióticas de los heroicos guerreros. Es asqueroso. […]”
Carlos Boyero: "Desaparecidos amortizados"


Cualquier similitud de las tribus humanas aquí descritas con los alimoches, quebrantahuesos, buitres leonados y buitres comunes, no sólo sería fruto de la interpretación subjetiva del lector o lectora sino que, a tenor del riguroso conocimiento que se posee en cuanto al comportamiento de las colonias de buitres, se consideraría objetivamente injusta. Para los buitres, evidentemente.

Mujeres sobre alfombra en azules

Once Again the Tortoise Beats the Hare

"Once Again the Tortoise Beats the Hare": Donna Goodman


La señora Benita, la santera que se ocupa de la ermita de la Virgen de los Morros de Cebollón, levanta la cabeza, mira, una a una, a las tejedoras que laboran bajo la luminosa y descomunal araña de cobre repujado del Salón Multiusos, y sentencia:
-Son todos unos charramandaires.


De la cadena ennegrecida que asciende por el sombrerete interior de la chimenea pende un perolón en el que reposan, repetidamente hervidas, las hojas de eucalipto que aromatizan la sala y suavizan el intenso olor a tabaco dejado por los habituales que ocupan las mesas durante la tarde-noche en amenas y hasta reñidas partidas de dominó y guiñote.

-Charramandaires-, repite Mercedes, la más joven de las tejedoras, que atesora vocablos autóctonos para completar la narración en fabla aragonesa en la que está trabajando.

Los artísticos nudos nacidos de las hábiles manos de las tejedoras dibujan, en la tela de arpillera, un paisaje de cumbres picudas y moteadas de nieve a cuyos pies se extiende un valle azulado desde el que dos unicornios parecen contemplar las idas y venidas de las manos que ornamentan su mágico entono.

La señora Benita, ajena a izquierdas o derechas, sin más conocimiento de los aconteceres políticos que los comentarios escuchados a sus compañeras en la paciente tarea de transformar humildes paños en vistosas alfombras y decorativos tapices, suspira: “Charramandaires”. Charlatanes insustanciales.


En el suelo, junto a la canasta donde se amontonan los ovillos, se entrevé el suelto del periódico, objeto de la conversación: “Polémica por la convocatoria para hoy de actos contra ETA”.


Voláverunt

prisoner

"Prisoner": Douglas Ross


“[…]Al hombre lo habían dejado tirado allí para que todos lo viéramos. Sufría… sufría mucho, pero no le quedaba voz para quejarse. […]Estuve mucho tiempo observando mientras rezaba para que el hombre muriera y terminara su sufrimiento. Pero seguía moviéndose y supe que debía hacer algo[…]. Cuando vi que los guardias se habían desentendido de él, me acerqué arrastrándome, le puse una mano en la mejilla y le dije que estaba a salvo. Recuerdo sus ojos… Me miraban… Era un hombre guapo… Un gadyè (=no gitano) de ojos castaños, de unos cuarenta años. Le sonreí y le puse mi pañuelo en la boca y la nariz. Ni siquiera se movió cuando apreté. […]Sus ojos seguían mirándome pero me di cuenta que había muerto. […]Entonces, aquel guardia me vio… Tiró de mi brazo como si quisiera arrancármelo. […]Otros guardias se acercaron. […]Aquella noche recibí más golpes que en todo el tiempo que llevaba allí. Con cada golpe pensaba: Este es el último. Ahora moriré y acabará todo. Pero me seguía doliendo. Me dolía cada hueso, cada trocito de mi cuerpo. Seguían, seguían, seguían… Yo pensaba que ojalá alguien me ayudara como yo había ayudado al gadyè moribundo.[…].- Traducción ajustada al orginal en francés.


Tres viejas cintas de casette recogen el testimonio de Florica Slavu, gitana, superviviente del campo de concentración de Lety, en el sur de Bohemia. Su voz, a veces entrecortada, va desgranando las atrocidades cometidas allí donde, como ella repite, “Devel (=Dios) miraba para otro lado”.


“Yo no esperaba que vinieran de fuera para ayudarnos a nosotros, los romá, pero también había veinte o treinta judíos, que luego se llevaron a otros lugares, y ellos tenían poder y amigos. Eso se decía en el campo, que vendrían de fuera a ayudar a los judíos y nos sacarían a todos. Pero a ellos tampoco los quería nadie[…].”



Florica Slavu, convertida en activista gitana para el Reconocimiento del Genocidio practicado contra el Pueblo Gitano, nació en Praha, en el otoño de 1929. Falleció en París, en enero de 2007, un día antes de la conmemoración del Día Internacional del Holocausto. Nunca recibió compensación alguna por el daño que se le inflingió.


"¡Oh pena de los gitanos!
Pena limpia y siempre sola.
¡Oh pena de cauce oculto
y madrugada remota!"
-Federico García Lorca-

Una mirada de: Gratal. Gatera permanente.. Tema: Varekai Hay 8 comentarios.




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