Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.
Resumen
- 03/12/2005 13:31 - Las fronteras del Limbo
- 05/12/2005 23:44 - La reverberación de las almas
- 08/12/2005 14:54 - La mirada del gato
- 14/12/2005 23:15 - Smoke gets in your eyes (Acotaciones experimentales)
- 17/12/2005 12:23 - Ay de vosotras, Montañas, queridas Montañas
- 22/12/2005 00:05 - Monsieur le clochard
- 29/12/2005 18:00 - Estampas navideñas desde la atalaya
Las fronteras del Limbo

"The Third Miracle": Diane Fenster
El día que los teósofos vaticanistas anunciaron, tras sesudas reflexiones, la inexistencia del Limbo, algunos habitantes del Barrio encaminaron sus pasos vespertinos hasta la trasera de la ermita recién restaurada donde las hayas resguardan un calvero natural conocido, desde donde la memoria alcanza, como el Limbo de las Peinadoras, lugar mágico donde, según se cuenta, se le apareció la Virgen Negra a la tía Eduvigis, una anciana que ejercía de sanadora y partera y a la que la Iglesia acusó de brujería cuando, un día soleado, un rayo certero surgido del mismo bosque, cayó sobre la talla medieval de la Virgen que presidía la ermita y la partió en dos.
Pocas semanas después del suceso, se corrió la voz de que uno de los tocones del calvero se había metamorfoseado en una figura oscura con las formas de una mujer embarazada, de rostro apenas esbozado pero dotada de unos labios increíblemente gruesos y a la que la tía Eduvigis, para escándalo de los concurrentes al prodigio, llamaba Nuestra Señora de los Morros de Cebollón.
La Iglesia tomó cartas en el asunto. Se serró el tocón y se contrató a un artista de imaginería religiosa para que diera forma y pintara la talla, convirtiéndola en una Virgen Blanca de extraordinaria belleza, figura estilizada y labios sabiamente recortados. La talla fue colocada en la ermita y a la tía Eduvigis se le prohibió acercarse al recinto sagrado so pena de incoarle un proceso por brujería. Pero cuando se abrieron las puertas del templo para que los devotos admiraran la nueva talla, ésta había desaparecido de su hornacina. Las gentes corrieron al Limbo de las Peinadoras y allí, en el calvero, hallaron a la tía Eduvigis arrodillada ante el tocón nuevamente convertido en Virgen Negra, como si jamás hubiera sido serrado. Cuando el canónigo de la diócesis, furibundo, quiso acercarse a la mujer, una luz cegadora inundó el calvero llevándose consigo a la anciana y al tocón, amén de la cordura del religioso que -dicen- murió loco unos meses después.
La ermita permaneció olvidada y maldita, junto al hayedo, durante muchos, muchos años. Se desmoronaron sus viejos muros y un tupido manto de hiedra cubrió los extraordinarios acontecimientos pasados hasta que, hace dos años, y por suscripción popular, se iniciaron los trabajos de reconstrucción.
...Y a la izquierda del altar, en una hornacina permanentemente iluminada, la nueva Virgen Negra de vientre prominente y labios increíblemente gruesos parece sonreír, triunfante, a escasos metros del Limbo de las Peinadoras.
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La reverberación de las almas

"Dimensioni Variabili": Carmen Dell’Aversano
Muestra el Partido Popular, desde su desganada y obligada salida del gobierno, una obsesiva inclinación por el hipérbaton ideológico y el retruécano apocalíptico, como si en esa exaltación permanente del esperpento buscara un hueco donde ubicar un ideario que, por lo pronto, se basa únicamente en decir y hacer lo contrario de lo que dice y hace el gobierno del país y convocar actos a pie de calle con cierto regusto a adhesión inquebrantable à la mode de la Plaza de Oriente, cuando el dictador y sus secuaces concentraban a la ciudadanía bajo el balcón del palacio para que, banderas al viento y prietas las filas, el contubernio rojo-judeo-masónico (es decir, toda la Comunidad Internacional que consideraba a España un país absorto en la contemplación de las gestas del pasado) tomara nota de la cantidad de almas que formaban la Reserva Espiritual de Occidente.
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La mirada del gato

"Nightforms@100%-1": Meredith Bricken Mills
Sisley siempre será el gato de la Nena; un gato gordo, paciente y tuerto, de la camada de felinos obtenidos por inseminación artificial que la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio fue dando en adopción a las personas que consideró idóneas. Los criterios de idoneidad que antepuso la veterinaria tuvieron su coste: El ojo izquierdo de Sisley, una denuncia por maltrato animal al hijo de la entonces alcaldesa y la enemistad perdurable entre la veterinaria y el grupo político mayoritario en la alcaldía.
La Nena, ajena a la polémica suscitada, encontró en Sisley el compañero más adecuado para sus sencillos planteamientos cotidianos.
La Nena sobrepasa la cincuentena. Es cándida, afable, bella y silenciosa. Un derrame cerebral en plena adolescencia le arrebató los sueños de futuro dejándole, a cambio, sus hermosas facciones aparentemente inmunes a los años transcurridos y una juvenil sonrisa que ni siquiera desapareció de su rostro durante los días de convalecencia del gato, tras habérsele extraído el globo ocular.
Seguía sonriendo esta mañana, acunando a Sisley entre sus brazos, mientras su hermana le explicaba a la veterinaria que se llevaba a vivir a la Nena con ella, a la ciudad, en un apartamento “donde no nos es posible tener un gato”.
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Smoke gets in your eyes (Acotaciones experimentales)

"Reminiscence": Hiroyuki Kayama
Se difuminan digitalmente los planos nicotínicos de las películas de Humphrey Bogart y se sustituye la larga boquilla del cigarrillo mentolado que succiona, ávidamente, Rita Hayworth por una baguette integral.
Se apelotonan, en deleznable galería de apestados, los últimos delincuentes del humo, saboteadores del oxigeno compartido, en los callejones cercanos.
¡Criminales!, se escucha. ¡Criminales!
Y esconden las pruebas de su vicio bajo las suelas renegridas de sus botas, con la culpabilidad recorriéndoles los alvéolos pulmonares.
George W. Bush y Arnold Schwarzenegger sestean -cubiertas de lentejuelas las conciencias- sobre el manto de armiño que le regalara Yahvé al primero en su último encuentro.
¡Criminales!, se escucha. ¡Criminales!
Dos mujeres -la una morena, la otra pelirroja- respingan al unísono y, disimuladamente, ocultan los restos del delito entre los puños apretados.
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Ay de vosotras, Montañas, queridas Montañas

"Jump": Luigi Amore
Treinta mil firmas no fueron suficientes. Treinta mil aragoneses y aragonesas, reclamando, suplicando, la protección de valles, cañones, laderas, tozales, abrigos, sierras, por parte del Gobierno de Aragón, vieron, con asombro y rabia, cómo la Iniciativa Legislativa Popular, trabajosamente emprendida, para la Protección de las Montañas era rechazada por las Cortes merced a la coalición PSOE-PAR que, no contenta con defender la expropiación de tierras para construir embalses y centrales hidroeléctricas, ha decidido unirse a la recua de especuladores y corporativistas del ladrillo para convertir el Pirineo en un megacomplejo turístico urbanizable y alicatado de donde obtener astronómicos beneficios.
Tiemblan las placas tectónicas, brutalmente horadadas.
Solloza la nieve aferrada a las laderas umbrías de las sierras y picachos.
…Y un sucio cobertor de desvergüenza cubre el paisaje destrozado.
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Monsieur le clochard

"Humanscapes": Nathan Brusovani
-¿Os acordáis de monsieur le clochard?-, pregunta mi amiga, la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio.
La mayoría de las tejedoras, reunidas en el salón para preparar la exposición de Nochebuena, asiente, tal vez recordando aquel otoño de la edad de la inocencia cuando la veterinaria, entonces una niña, regresó por tercer año consecutivo al Barrio, al campamento de romaníes franceses que se instalaba en la explanada mientras duraba la temporada de vendimia.
La señorita Valvanera, la maestra, acogía con afecto -y, según algunas madres del Barrio, con excesivo empalago- a las siete u ocho criaturas del campamento que acudían a la escuela un número indeterminado de jornadas para marchar de nuevo a otras tierras y otras escuelas, allí donde las llevara la trashumancia laboral de sus familias. Pero siempre volvían al Barrio.
-Mam’zelle Valvanera, este verano hemos hecho deberes con monsieur le clochard-, dijo un día la veterinaria, niña aún, a la maestra.
-¿Quién es el señor Clochard?-, se interesó la maestra.
-Sais pas moi. Llegó un día y se quedó con nosotros.
Monsieur le clochard, apelativo que sustituyó el patronímico ignorado de aquel buen samaritano, era un ferrolano cincuentón, errabundo, políglota y de inteligencia cultivada que se había unido a la caravana romaní a finales del otoño anterior. A cambio de comida y alojamiento, se ocupaba de infundir en la chiquillería la curiosidad suficiente por lo que, en aquellos años, se denominaba, casi con veneración, cultura general.
El siguiente otoño, cuando volvieron los gitanos a su lugar en la explanada de la otra orilla del barranco, monsieur le clochard ya no iba con ellos. Hombre inquieto y vagabundo por convicción -que así lo definía la señorita Valvanera- trazó un nuevo itinerario dejando en la roulotte donde pernoctaba una muda escrupulosamente doblada y un ejemplar, en encuadernación de lujo y edición en francés, de El vagabundo de las estrellas, de Jack London, que la veterinaria que se ocupa de la salud de los gatos del Barrio regaló, muchos años después, a la maestra el día que ésta se jubiló.
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Estampas navideñas desde la atalaya

"The Cat Knows the Time": Jerry Hanzl
Desde la primera semana de diciembre ya se sabía que el diputado y su familia pasarían algunos días de las Navidades en la Casa de Turismo Rural. La noticia la dio la señora Presen, la dueña del invernadero, a la que telefonearon para reservar “la mejor mata de cardo” (sic) que tuviera. Cuando la señora Presen escuchó el apellido de su comunicante dedicó el siguiente cuarto de hora a lamentarse del daño que la helada había causado en su huerta. Nada. No le quedaba nada. Ni cardo ni escarola. Una lástima, sí. Una vez colgado el teléfono, siguió con el pesaje de los cardos -los mejores de la comarca, según la opinión general-, recibiendo encargos y haciendo la venta acostumbrada por esas fechas.
-Viene el diputado T.
-¿Quién?
-El que más empecinado está en la construcción del pantano.
-¿Ése? ¿Y a qué viene?
-A pasar las Navidades.
-¡Qué poca vergüenza!
-También tiene acciones en la empresa que nos está destrozando el prado para construir la urbanización.
-Que no le pase nada…
-¿Qué le va a pasar?
-No. Nada. De momento, Presen le ha dejado sin cardo.
-Lo comprará en la ciudad.
-Sí. Escuchimizado o de bote.
-Pues como salga de paseo y se pierda lo van a ir a buscar los de su partido.
-¿Por qué se va a perder?
-No sé… Hay gente que se pierde.
Hoy, al mediodía, el coche oficial del diputado ha reculado por la pista que lleva a la carretera comarcal. “Hemos disfrutado mucho estos días”, le ha dicho a la alcaldesa, que, en cambio, ha vivido en un continuo sobresalto el ocio navideño de su oponente político ante la nula hospitalidad -cuando no animadversión- mostrada por la mayoría de los habitantes del Barrio.
...apenas el dorondón había dejado paso a la leve calidez del Sol del invierno y el Barrio lucía como si de un día de fiesta se tratara, engalanados los balcones con pancartas coloristas y escarchadas que parecían saludar, sarcásticas, la lenta marcha del lujoso automóvil deslizándose sobre las placas de hielo.
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