Terroristas del alma

Pintura de Juan Alcázar
Assumpta Roura: "HOMBRES SIN PIEDAD"
BUSH y sus muchachos siguen sin tener piedad y lo demuestran con el beneplácito, por omisión, de los demócratas, entre ellos, la fría e imperturbable Hillary Clinton y el ex candidato Kerry. Su singular moral política -téngase en cuenta que la política es siempre amoral- impide que una mujer en estado vegetativo pueda morir en paz, a pesar de que el marido haya ganado el caso en los tribunales y la sentencia judicial permita que se la desconecte de esa mentira que es la vida enchufada a una máquina. Seguro que Bush y su séquito no han visto la película Mar adentro y si alguna vez le ha visitado la tentación de hacerlo, ya se habrá ocupado el amigo Aznar de quitarle de la cabeza la tontería. El débil ex alcohólico George W. Bush y su séquito, que en nombre de una secta religiosa-armamentística hizo trampas para ganar unas elecciones en el año 2000, se ha convertido, gracias a la explotación del miedo de sus ciudadanos, en SuperBush , el gran vampiro de conciencias de la humanidad, con votos suficientes para arrasar todo lo que no le beneficie.
Ahora le ha tocado a Terri Schiavo: nada menos que quince años en estado vegetativo tras un ataque al corazón. Cuando en 2003 su marido ordenó desactivar la máquina, el gobernador del Estado de Texas, el hermanísimo Jeb Bush, dejó la siesta para correr a sacarse de la manga una ley que lo impidiera. Ahora que ha sido la ley la que ha dado la razón al desesperado mister Schiavo, SuperBush interrumpe las vacaciones y vuela hacia Washington para conseguir que a toda prisa se apruebe un proyecto de ley que lo impida. Y no por amor a la vida de Terry Schiavo sino por lealtad a esa temible derecha de confusa religión que junto a los antiabortistas de otra secta denominada pro vida , son quienes de verdad deciden el destino de los norteamericanos aportando cuantos millones de dólares hagan falta para maniobrar dentro del poder. Son los mismos que mantienen a toda costa la pena de muerte, los que amenazan a homosexuales, a mujeres que abortan y a los médicos y hospitales que los llevan a cabo. En nombre de estos terroristas del alma, Terri Schiavo será condenada a máquina perpétua y el dolor humano condenado a un espectáculo para ganar votos. Ni en tierra de paz dejan asomar la vida. Dan miedo.
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Comentario de: Oscar
Saludos,
Oscar
Fecha: 23/03/2005 10:50.


